Desde el silencio del polvo estelar,nacieron los virus, sin nombre ni hogar.Ni vivos ni muertos, viajeros del ser,que en cuerpos ajenos aprenden a nacer. Un susurro en la hoja del tabaco enfermo,un secreto filtrado, antiguo y eterno.Ivanovsky lo vio sin saber qué miraba,Beijerinck lo nombró: vida fluida y clara. Alargado, helicoidal,como un mantra vegetal,el virus…